LA AGUADORA
© Relato creado y registrado por María de Juan.
Prohibida la reproducción total o parcial sin el consentiminto de la autora.
[ Cuentos en botella ]
n mitad del desierto, la Maga descubrió que tenía un don único:
transformar su sangre en agua.
Así que se paró justo en el borde de un oasis que se había secado, y fue dando cobijo y amparo a cada caminante que llegaba a ella sediento.
Se abrió un corte en las venas, y fue dejando que saciaran su sed, su necesidad de vivir, en ella.
Algunos le decían: Gracias, Maga. Volveré a la vuelta y te traeré agua para que bebas tú.
Otros: Maga, iré a buscar un nuevo pozo y conseguiré que llegue agua hasta aquí.
Incluso hubo quien dijo: Déjame abrir mis venas y comparte mi sangre, déjame ser tú y yo a la vez, y alimentar tu agua con mi vida.
Pero ninguno cumplió.
El último fue aquel que había querido ofrecer su propia sangre. La Maga no aceptó su regalo, pero creyó en él cuando le dijo que volvería y traería agua.
Le creyó tanto que fue más generosa que nunca con los siguientes sedientos.
...hasta que se le acabó su provisión de agua.
Ahora los viajeros que llegan al oasis encuentran los restos del cadáver de una mujer y piensan que debió morirse de sed como ellos...sin saber que en realidad no murió de sed, sino de hambre de amor.
[ Cuentos en botella ]
© Relato creado y registrado por María de Juan. Prohibida la reproducción total o parcial sin el consentiminto de la autora.
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