ME DECÍAN IMPOSIBLE

© Relato creado y registrado por María de Juan.
Prohibida la reproducción total o parcial sin el consentiminto de la autora.

[ Cuentos en botella ]


rase una vez, hace mucho tiempo, un río, y un lugar para vadearlo donde no había puente. En su lugar había una vieja barca, con agujeros en el fondo, demasiados para poder siquiera flotar, embarrancada en la orilla. Y al lado de esta barca, siempre había un niño. Un niño que sujetaba entre sus manos un par de remos largos, muy largos y sólidos.

Llegó el Viajero a este vado, y le preguntó al niño: ''¿Tú sabes cómo se puede pasar?''

Y el niño le dijo: ''A mí me dieron estos remos y me dijeron que se los ofreciera a quien me preguntara.''

-- Pero la barca está inutilizada, con remos o sin ellos. -- adujo el Viajero.

-- Sí, eso mismo me han respondido todos los anteriores --corroboró el niño -- Y daban la vuelta y desandaban lo andado.

El Viajero, que había aprendido mil oficios a lo largo de su andar, sacó unas herramientas de su zurrón, y tomó los remos.

En unos minutos los había transformados en zancos, con los que salvó el obstáculo del río.

Cuando ya estaba al otro lado, se despidió del niño con la mano, y le preguntó:

--¿Cómo te llamabas, muchacho? Quiero pedir por ti en mi oración de gracias de hoy.

-- Me llamaban Imposible.


Sólo los que aprenden a mirar más allá de lo obvio pueden transformar un imposible en una tarea
pendiente de realizar. Este cuento va dedicado a un amigo querido, M., que está empeñado en hacerme
construir zancos donde yo creo ver sólo remos.


[ Cuentos en botella ]

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