EL JUGUETE ROTO

© Relato creado y registrado por María de Juan.
Prohibida la reproducción total o parcial sin el consentiminto de la autora.

[ Cuentos en botella ]


a niña tenía un juguete que adoraba.

Era su juguete favorito.Un coche con engranajes, que se movía con cuerda.

Un día, su madre al limpiar el polvo de la estantería, lo tiró sin querer al suelo.

Y el juguete empezó a sonar a roto, y dejó de funcionar.

La niña se enfadó. Mucho, muchísimo. Tanto que no dejó que ningún adulto mirara el destrozo del juguete, que nadie más lo tocara.

Empezó a mimarlo y llevarlo con ella a todos los sitios, aunque ya no funcionaba.

No iba a ninguna parte sin su juguete, y sin su mueca triste de niña a la que le han roto su juguete favorito.

Ni otros regalos, ni las disculpas de su madre, ni premios o castigos...

la niña no se separó de su juguete, y no dejaba de mirar a su madre con rencor.

La madre, bajo la mirada de odio de su hija, se fue encogiendo día a día hasta desaparecer. El día que murió, ocupaba tan poquito que la hubieran podido enterrar en la caja vacía del dichoso juguete que seguía acompañando a su hija a todas partes.

Pero ni eso hizo que la niña se sintiera compensada por su pérdida.

Su juguete seguía roto. Era justo que su madre hubiese pagado por ello.

Años después, la niña convertida en adulta seguía llevando el juguete en su bolso a todas partes.

Cuando alguien quería acercarse a ella, fuera una amiga o un aspirante a novio...

ella pensaba: ''Seguro que me rompe otra vez el juguete. Eso pasa cuando hay gente descuidada cerca de uno''.

Y la niña seguía viviendo sola, con su juguete roto al lado.

Un día, tanta amargura le pasó factura, y una úlcera sangrante se le abrió en mitad de un restaurante y empezó a vomitar sangre.

Uno de los sanitarios que iban en la ambulancia en que la evacuaron, recogió del suelo el juguete roto, y se lo llevó a casa.

Era mecánico, aficionado a las miniaturas, y le gustó mucho el juguete. Al comprobar que no funcionaba, se lo llevó a casa, reparó lo roto, y se lo llevó de vuelta al hospital, esperando complacer a la hermosa mujer de ceño fruncido a la que habían evacuado.

Ella recibió aliviada el juguete de sus manos, pues creía haberlo perdido.

Pero, cuando él le dijo:

''Ya funciona. Lo he reparado'', estuvo a punto de tirárselo a la cabeza.

En vez de eso...empezó a llorar. Lloró y lloró...

lloró por la muerte de su madre, en cuyo entierro no había llorado, lloró por los amigos que no había tenido, lloró por el amor que se le había marchitado en su vientre estéril...

Y antes de darse cuenta, estaba llorando en los brazos de ese desaprensivo que había arreglado el juguete.

Cuando dejó de llorar, él quiso poner el juguete en sus manos.

Ella lo rechazó.

-- Ya no me sirve, ¿no te das cuenta?

-- Claro que te sirve -- respondió él insistiendo en su gesto amoroso-- Es el primero de la colección de juguetes antiguos que repararemos para nuestros hijos. Juguetes viejos, con pasado, pero con un futuro por funcionar.



[ Cuentos en botella ]

© Relato creado y registrado por María de Juan.
Prohibida la reproducción total o parcial sin el consentiminto de la autora.