EL PUEBLO SIN BARCOS

© Relato creado y registrado por María de Juan.
Prohibida la reproducción total o parcial sin el consentiminto de la autora.

[ Cuentos en botella ]


ace mucho, mucho tiempo, la tierra no cubierta por el agua estaba dividida en islas. Algunas de las islas divisaban a las vecinas pero como no se conocía medio alguno de transporte por mar, vivían completamente aisladas una de otras.

Ese pueblo sin barcos que temía al mar y a lo que había más allá de él, se protegió de sus miedos levantando muros alrededor de sus costas, dentro de los que sentirse seguros.

En la celebración de unas Navidades en una de las islas centrales, sobró mucha comida, mucha más que de costumbre. Buscando dónde librarse de ella, los jóvenes del pueblo caminaron a lo largo del perímetro y se toparon con un agujero en uno de los muros, sin duda provocado por uno de los recientes temporales que habían sufrido.

Algunos fueron a buscar herramientas a sus casas para reconstruir el muro, pero, mientras aquellos regresaban con los útiles, los que se habían quedado estuvieron contemplando lo cerca que estaba la isla más próxima. Tan cerca, que casi parecía que podrían cruzar si tan sólo la playa continuase unos pasos más allá…

Y sin casi darse cuenta, empezaron a colocar los ladrillos caídos desde el borde la playa, adentrándose en el mar.

Cuando regresaron los demás utilizaron los materiales para darle forma a la pasarela que habían comenzado y que se convirtió en puente en apenas unas horas.

Desde la isla vecina, alguien debió ver su obra, y empezaron a imitarles, desde su propio lado.

Finalmente, se encontraron por primera vez habitantes de cada isla, vecinos y desconocidos hasta ese momento.

Y como no hablaban el idioma del contrario se intercambiaron presentes: la comida que había sobrado en las fiestas de Navidad de un lugar, por la que habían preparado en el otro.

La experiencia gustó tanto que en pocos días todos los muros de todas las islas habían sido derribados y se habían construido puentes.

En las navidades siguientes, alguien, por primera vez, lanzó un madero al agua y flotó...y el mundo de islas pasó a ser un mundo de puertos y barcos y navegantes.



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